Tomar partido

¡Escribe el primer comentario! Opinión

“Nadie puede ser feliz sin participar en la felicidad pública, nadie puede ser libre sin la experiencia de la libertad pública, y nadie, finalmente puede ser feliz o libre sin implicarse o formar parte del poder político” Hannah Arendt.

Construir una sociedad plural supone participar en sus estructuras con el grado de implicación y compromiso que cada persona decida. Una sociedad viva es participada, participativa y transparente. Las ideas que la conforman, se acomodan en los valores que la sustentan. El pensamiento único resta democracia. Los discursos de ideas sin valores, restan coherencia a una amalgama de contenidos sin orden ni concierto.

Desde nuestra experiencia social y cultural, desarrollamos una ideología que incide en la forma individual de interpretar la sociedad. Nuestra forma de entender y vivir la Libertad, la Justicia, la Igualdad tiene las suficientes diferencias, similitudes y matices individuales para identificarnos con una u otra visión del mundo, movimiento social o estilo de vida. Las respuestas al Cómo, Qué y Dónde estamos haciendo sociedad, se resuelven individualmente, pero sólo se ponen en práctica si es de forma colectiva en torno a la misma ideología que sustenta los valores que nos unen.

Estas reflexiones propias, surgen a las puertas de convocatorias electorales europeas, autonómicas y locales en las que la ciudadanía debe tomar partido. Y nunca mejor dicho.

Ante los mensajes que pretenden deslegitimar a los partidos políticos frente a las agrupaciones de electores (muy respetables, por cierto), he de decir que no cometan el error de comparar una cosa con otra.

En primer lugar: la identificación con un partido político, trasciende a las acciones puntuales de un proyecto específico. Es la identificación con tu ideología y el hermanamiento con quienes comparten esa ideología desde cada matiz que la enriquece.

En segundo lugar: los valores y las herramientas que emplea para desarrollarlos, deben ser coherentes con esa ideología. No es lo mismo llegar a la Igualdad de oportunidades fomentando la redistribución de la riqueza y la Justicia Social; potenciando la Educación Pública; la Sanidad Publica Universal o los Servicios Sociales; que privatizando los servicios básicos o apartando a quien menos posibilidades tiene para cronificar la pobreza, aumentando así la brecha de desigualdad. No es lo mismo, porque la ideología de base es diferente. No es lo mismo apoyar a la persona que lo necesita para enriquecer la sociedad, que culpabilizarla de sus carencias para enriquecer a la parte de la sociedad más rica. Estas diferencias patentes en los discursos, parten de la ideología.

En tercer lugar: la misión de los partidos políticos es la gobernanza del Estado con programas sustentados en sus principios ideológicos, a diferencia de las agrupaciones de electores que presentan un programa puntual y específico para un objetivo limitado en tiempo, forma y espacio. Por eso, cuando un partido político llega al gobierno tras unas elecciones o después de una moción de censura, se asienta sobre esos principios y los pone a disposición del pueblo. Su fuerza sigue radicando en su ideología y en la estructura de la que parte y a la que vuelve.

El acto de gobernar debe ser parejo con un partido político fuerte no sólo para correa de transmisión, sino para que no se pierdan la ideología y los valores que, en definitiva, le identifican con la sociedad. Reforzar la formación política es una labor prioritaria para seguir poniendo en primer plano la ideología en el marco de la democracia y marcar la diferencia en formas y resultados.

El gobierno debe rendir cuentas de gobernanza hacia nuestra sociedad, debe centrarse en los cambios legislativos y hacer pedagogía de las líneas estratégicas: Vivienda, Pensiones, Ambiente, Refugio, Trabajo, Renta, Energía, Igualdad, Transporte, Educación, Sanidad, Memoria Histórica o, la forma de estructurar el Estado. Estas líneas estratégicas se trabajan desde el gobierno, porque son la base del partido político referente cuya ideología, en este caso, es socialista, demócrata e internacionalista. Las cuentas que tiene que rendir el gobierno actual (y cualquier gobierno), deben ser hacia la ciudadanía y hacia su propio partido, garante de la ideología.

Es importante Tomar Partido para posicionarte en una manera de entender la sociedad. Este gesto conlleva no sólo a fortalecer la principal herramienta de participación institucional, sino a responsabilizarte de su evolución. Cuando lo haces de forma activa, adquieres varios compromisos, siendo la lealtad (que no debemos confundir con seguidismo o prebendas asociadas al seguidismo) un aspecto fundamental. El nivel de lealtad es directamente proporcional a la transparencia, a la participación, al trabajo en equipo y a la pedagogía, e inversamente proporcional al personalismo.

En este momento en el que se intenta desligar a los partidos políticos de la gobernanza, el trabajo interno y la coordinación con el exterior, los principios son la respuesta. Desde que comencé a cantar “Agrupémonos todos” supe que había tomado partido.

(0 votos)

Más en esta categoría:

« Falacia Desmontando a Göbbels »

Deja un comentario

Todos los comentarios en este sitio están sujetos a moderación con el fin de garantizar un intercambio de opiniones siempre respetuosas y constructivas. Los comentarios serán en todos los casos moderados y publicados en el plazo aproximado de 24 horas. Asegúrate de cumplimentar la información señalada con (*) ya que es de obligado cumplimiento. No está permitido el Código HTML. Tu dirección de correo NO será publicada.